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Ansiedad: qué es, cómo identificarla y qué hacer

Reconoce las señales de la ansiedad, comprende qué puede estar manteniéndola y descubre herramientas para afrontarla de una manera más saludable.

Ansiedad: qué es, cómo identificarla y qué hacer

La ansiedad es una respuesta natural de nuestro organismo ante situaciones que percibimos como amenazantes, inciertas o exigentes.

Puede aparecer antes de un examen, una entrevista, una conversación importante o frente a una preocupación que no logramos dejar de pensar.

En cierta medida, la ansiedad puede ayudarnos a estar atentos y prepararnos. El problema aparece cuando se vuelve muy intensa, frecuente o empieza a interferir en nuestra vida cotidiana.

¿Cómo puede sentirse la ansiedad?

La ansiedad no se manifiesta igual en todas las personas.

Puede aparecer en el cuerpo a través de señales como:

palpitaciones, tensión muscular, dificultad para respirar, sudoración, molestias estomacales o sensación de cansancio.

También puede presentarse en forma de pensamientos repetitivos:

“Algo malo va a pasar”.

“No voy a poder”.

“¿Y si todo sale mal?”

A veces incluso sentimos ansiedad sin identificar claramente qué la está provocando.

Cuando la preocupación empieza a ocupar demasiado espacio

Preocuparse de vez en cuando es normal. Sin embargo, cuando la mente permanece constantemente anticipando problemas, puede resultar difícil descansar o concentrarse.

Podemos empezar a evitar ciertas situaciones, revisar las cosas muchas veces o necesitar sentir que tenemos todo bajo control.

Y aunque estas acciones pueden calmarnos momentáneamente, también pueden mantener el ciclo de ansiedad.

¿Qué podemos hacer cuando aparece?

Lo primero es intentar reconocer lo que estamos sintiendo sin luchar inmediatamente contra ello.

Puede ayudar detenernos unos minutos, respirar de manera lenta y preguntarnos:

¿Qué estoy pensando en este momento?

¿Qué es lo que realmente me preocupa?

¿Hay algo que pueda resolver ahora o estoy anticipando algo que todavía no ha ocurrido?

También es importante cuidar aspectos básicos como el descanso, la alimentación, la actividad física y los momentos de desconexión.

No eliminan por sí solos la ansiedad, pero pueden ayudarnos a regular mejor nuestro cuerpo y nuestras emociones.

No todo pensamiento es una realidad

Cuando estamos ansiosos, nuestra mente suele adelantarse al peor escenario posible.

Aprender a observar esos pensamientos puede ayudarnos a tomar distancia.

En lugar de asumir:

“Esto va a salir mal”.

podemos preguntarnos:

“¿Tengo evidencia de que realmente será así?”

Ese pequeño espacio entre lo que pensamos y lo que creemos puede hacer una gran diferencia.

¿Cuándo buscar ayuda?

Si la ansiedad aparece con mucha frecuencia, dificulta el sueño, afecta el trabajo, los estudios, las relaciones o hace que empecemos a evitar situaciones importantes, puede ser útil buscar acompañamiento profesional.

En CAEF, acompañamos a personas que desean comprender mejor su ansiedad, identificar qué la mantiene y desarrollar herramientas para afrontarla de una manera más saludable.

La ansiedad no siempre puede evitarse, pero sí podemos aprender a relacionarnos con ella de una manera diferente.

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