A veces somos mucho más comprensivos con los demás que con nosotros mismos.
Cuando alguien cercano se equivoca, solemos decirle: “No pasa nada”, “hiciste lo que pudiste” o “mañana será otro día”. Pero cuando el error es nuestro, el diálogo interno puede ser muy distinto:
“Otra vez lo hiciste mal”.
“Deberías haber podido”.
“Nunca es suficiente”.
La autocompasión comienza justamente ahí: en aprender a tratarnos con la misma amabilidad y comprensión que ofreceríamos a alguien que queremos.
Autocompasión no significa conformarse
A veces se confunde la autocompasión con justificar nuestros errores o dejar de esforzarnos.
Pero no se trata de decir “todo está bien” cuando algo necesita cambiar.
Se trata de reconocer lo que nos pasa sin castigarnos por ello.
Podemos asumir una equivocación, aprender de ella y buscar hacerlo diferente, sin convertir el error en una crítica hacia todo lo que somos.
No es lo mismo pensar:
“Cometí un error”.
que decirnos:
“Soy un fracaso”.
La primera frase nos permite aprender. La segunda suele dejarnos atrapados en la culpa.
¿Cómo hablamos con nosotros mismos?
Nuestro diálogo interno influye mucho en cómo vivimos las situaciones difíciles.
Cuando estamos cansados, preocupados o atravesamos un momento complicado, exigirnos más no siempre ayuda. En ocasiones necesitamos algo mucho más sencillo: reconocer que estamos pasando por una dificultad.
Preguntarnos:
¿Qué me diría si estuviera hablando con alguien que quiero?
puede cambiar completamente la forma en que vivimos ese momento.
Pequeños gestos de autocompasión
La autocompasión también puede practicarse en situaciones cotidianas.
Puede significar permitirnos descansar cuando realmente estamos agotados, aceptar que no podemos controlar todo o reconocer que necesitamos ayuda.
También puede aparecer en frases sencillas como:
“Estoy haciendo lo mejor que puedo en este momento”.
“Esto está siendo difícil para mí”.
“Puedo equivocarme y seguir adelante”.
No eliminan los problemas, pero pueden ayudarnos a enfrentarlos desde un lugar menos duro.
Tratarte mejor también es cuidarte
No siempre podemos cambiar lo que ocurre a nuestro alrededor, pero sí podemos aprender a relacionarnos de una manera diferente con aquello que sentimos.
La autocompasión no busca eliminar el malestar. Busca que, cuando aparezca, no tengamos que enfrentarnos también a nuestra propia crítica.
En CAEF, creemos que el bienestar emocional también se construye aprendiendo a escucharnos, comprendernos y tratarnos con mayor amabilidad.
